El hombre de Cromañón
A pesar de que el Hombre de Cromañón es mucho más reciente que el Neandertal, el primero no es una evolución del segundo. Sería difícil imaginar, viendo a los dos juntos, que las gráciles formas del Cromañón podían haber derivado del basto y rudo Neandertal. De hecho, el Cromañón que habita Centroeuropa, emigró hace algunos miles de años desde su tierra original en el norte de África y Asia. Mediante su superioridad técnica e intelectual, ha conseguido adaptarse al clima frio y árido de la zona y gracias a su mayor tasa de reproducción, está condenando a los Neandertales, poco a poco, a la extinción. El Hombre de Cromañón medio mide alrededor de 1,75 metros y tiene un peso de unos 70 kilos. Sus extremidades son alargadas y poco musculosas pero le bridan una mayor agilidad y velocidad. Sus cuerpos están provistos de menor cantidad de pelo y son capaces de utilizar un complicado lenguaje verbal, que suelen acompañar de variados gestos.
Su sociedad se divide en tribus de unos sesenta individuos. La mayoría de las veces habitan cuevas, que reforman profundamente para mejorar su habitabilidad, aunque se sabe de algunas tribus de Cromañones que han empezado a habitar en grupos de tiendas circulares fabricadas con huesos, pieles y vegetación, lo cual facilita los movimientos migratorios en busca de caza y campos de recolección.
Su sociedad es bastante más intrincada que la de los Neandertales. A pesar de haber un Jefe de Tribu, puesto, que pasa de padres a hijos. Las labores de gobierno, se comparten con grupo de ancianos elegidos entre los más sabios cazadores, chamanes y artesanos. Los hombres se ocupan tanto de la caza, como de la exploración, mientras que las mujeres se ocupan de la recolección y del cuidado del hogar.
A pesar de que sus guerreros no son tan fuertes, ni sus cazadores tan hábiles como los de los Neandertales, hay una materia en la que sobrepasan con mucho a estos: La artesanía. Un artesano Cromañón es capaz de crear con la práctica complicados objetos que facilitan las labores diarias que debe de llevar a cabo cualquier habitante de la tribu. Armas capaces de ser arrojadas con facilidad a considerables distancias e incluso arcos y flechas. Utensilios que facilitan la recolección de frutos del bosque y tubérculos, así como la confección de ropas de abrigo que les resguarden del interminable invierno.
El increíble arsenal que tiene a mano el cazador Cromañón, suple con creces su inferioridad física. Armas tan complicadas como hondas, boleadoras, lanzas arrojadizas, arcos y flechas les habilitan para dar caza a criaturas que estaban al alcance de pocos depredadores. Es más, sus partidas de caza han desarrollado técnicas para cazar animales en masa, despeñando a sus presas en plena estampida por acantilados próximos, y han creado complicadas trampas de foso con las que cazar a las presas de mayor tamaño como elefantes y rinocerontes.
En resumen, el hombre de Cromañón es un duro competidor en la carrera por la supervivencia. De hecho, gracias a sus novedosas cualidades y a su increíble capacidad imaginativa en la creación de utensilios, están ganando esa carrera con cierta comodidad; condenando con ello a los Neandertales al olvido.